La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo recibió a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, en un comunicado publicado por los medios sandinistas este lunes 2 de febrero.
Fernández, que fue elegida en primera vuelta con más del 48% de los votos, es la heredera política del actual presidente Rodrigo Chávez, quien le entregará el poder el próximo mes de mayo.
«Ayer celebramos su victoria, también estamos celebrando ambiente pacífico y feliz ese domingo validación de rutas de cumplimiento eso vivir, querer y merecer gente fraternal Costa Rica”, dijo el régimen en un comunicado.
Más de 50 mil nicaragüenses naturalizados podrán votar en Costa Rica
Piden mayor seguridad para el presidente electo
Pidieron a Fernández unirse como países hermanos, especialmente en materia de seguridad, justicia e igualdad, ya que son un país vecino.
Sin embargo, no hablan de nicaragüenses expulsados por la represión desde 2018, ni de asesinatos como el del militar retirado Roberto Samcam, ocurrido en junio de 2025 en la capital costarricense, donde residía mientras huía de la dictadura.
“Para usted como mujer de la presidencia de Costa Rika, todo lo mejor, confiando en Dios. Seguirá bendiciendo logros y nuevos proyectos de desarrollo. y convivencia conmoniosa de queridas familias y comunidades de Costa Rica”, dijeron Ortega y Murillo.
En su primer discurso tras los resultados que le dieron la victoria, Fernández se comprometió a «liderar un gobierno de diálogo y concordia nacional, respetuoso y firme del Estado de derecho», pese a calificar de obstruccionistas a sus oponentes.
Costa Rica es uno de los países más estables de Centroamérica, con un crecimiento económico sostenido en los últimos años, que terminará en una inflación negativa en 2024, conocida como deflación.
La victoria de Fernández se suma a la victoria de Nasri Asfour en Honduras y a la captura de Nicolás Maduro por militares estadounidenses el 3 de enero, una invasión que incluyó bombardeos en Caracas y ciudades aledañas, aislando aún más al régimen en el continente, perdiendo aliados en sus fronteras y sobre todo el apoyo ideológico de la dictadura chavista.